¿HAY DEMENCIA SIN ALTERACIÓN DE MEMORIA?

Actualmente, siempre que nos hablan de problemas de memoria en edad avanzada se nos viene a la cabeza Demencia o Alzheimer. Sin embargo, esto provoca dos problemas:

  • En general existe un “sobre diagnóstico” de la Demencia tipo Alzheimer.
  • La sorpresa de diagnóstico de demencia cuando no existe trastorno en la memoria.

El manual diagnóstico DSM señala que para que haya un diagnóstico de Demencia debe existir deterioro en la memoria y alguna de las siguientes alteraciones: afasia, apraxia, agnosia o deficiencias en las funciones ejecutivas. Sumado a que estas alteraciones son lo suficientemente intensas como para interferir en el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

Pero, ¿Qué pasa cuando sin problemas graves de memoria el médico nos dice que nuestro familiar tiene  Alzheimer? O ¿nuestro familiar esta “raro” con cambios en su conducta, pero el médico no nos señala que le pasa?

Para entender dichas problemáticas hay que saber, que además de la Demencia Tipo Alzheimer existen diferentes tipos de demencias con diversas alteraciones.

Tipos de demencias.

  1. Demencias Corticales:

 

  • Demencia Tipo Alzheimer: es la más común, con degeneración cortical donde, como hemos dicho antes, hay signos de amnesia (los más representativos), de alteración en el lenguaje (principalmente anomia), problemas visuespaciales, así como disfunción ejecutiva.

 

  • Demencia Frontotemporal (DFT): Constituye un grupo heterogéneo de síndromes neurodegenerativos ya que se pueden ver afectadas diversas áreas del Sistema Nervioso Central. Existen 3 subtipos principales de DFT:
    • DFT variable de conducta.
    • Afasia Primaria Progresiva
    • Demencia Semántica.

 

En la DFT variable de conducta los síntomas más llamativos NO son los déficits de memoria. Pacientes con este síndrome, presentan desinhibición comportamental (realizan acciones impulsivas, precipitadas); apatía; pérdida de la empatía; comportamiento estereotipado; cambios en la dieta; junto con déficits ejecutivos.

 

En la Afasia Progresiva Primaria la principal afectación se encuentra en el lenguaje. Existen dificultades en el lenguaje espontáneo, presentando anomia y estereotipias verbales, con sonidos guturales, hasta llegar al mutismo.

 

Aunque en la Demencia semántica existen problemas de memoria,  no como nos lo imaginamos en la enfermedad de Alzheimer, ya que la memoria episódica y la autobiográfica se encuentran preservadas, habiendo déficits en la memoria semántica que es la encargada del conocimiento del mundo

 

  • Demencia por cuerpos de Lewy. En este tipo de demencias, aunque existen déficits en la memoria, al inicio de de la enfermedad no son apreciados. Si son llamativos los problemas de atención y la capacidad del estado de alerta, alucinaciones visuales recurrentes y signos motores como el parkinsonismo.

 

  1. Demencias subcorticales.
  • Enfermedad de Parkinson. Es la más conocida de las demencias subcorticales, donde en ocasiones no se acompaña de síndrome demencial y su características principales son las alteraciones motoras como el temblor, la rigidez (agarrotamiento y aumento de tono muscular) y la bradicinesia (lentitud en el movimiento). Y si se presentaran trastornos cognitivos; los principales son disfunción ejecutiva, problemas en la atención y disminución en  la velocidad de procesamiento.

 

  •  Enfermedad de Huntington. En la presente enfermedad sí que se dan alteraciones en la memoria, generalmente en la memoria a Corto Plazo.

 

  • Parálisis Supranuclear Progresiva. Las características principales son motoras (inestabilidad postural, trastornos en la mirada, disfagia, disartria…). Además hay síntomas cognitivos como problemas en la memoria, en la función ejecutiva y trastornos en el lenguaje.

 

  1. Demencia Vascular

 

  • Este tipo de demencia, se define como la demencia causada por lesiones vasculares cerebrales, isquémicas o hemorrágicas, en la que existen numerosas formas clínicas, ya que los déficits dependerán de la región afectada por la lesión vascular.

 

 

ACCIDENTE CEREBROVASCULAR

Actualmente, en nuestra sociedad llevamos estilos de vida que no son saludables. Por diversas razones, porque llevamos una vida demasiado estresante o activa, o porque tenemos un estilo de vida sedentario (trabajos de oficina, que requieren demasiado tiempo y que no permiten practicar otras actividades como el ejercicio físico o actividades de ocio), o porque tenemos hábitos de salud perjudiciales como el tabaquismo, una dieta desequilibrada o ingerir bebidas alcohólicas con frecuencia.

Aunque puede parecer que el ACV o Ictus cerebral es algo súbito o inesperado, en la mayoría de los casos, el Ictus es el resultado final de un cúmulo de las circunstancias personales o hábitos de vida poco saludables citados anteriormente.

Es conveniente diferenciar entre varios tipos de ACV o Ictus cerebrales:

  • Ictus Isquémico, donde la consecuencia final es el infarto cerebral (situación irreversible que lleva a la muerte de las neuronas afectadas por la falta de oxigeno y nutrientes transportados por la sangre) Por tanto, según la localización del foco isquémico las lesiones neurológicas tendrán consecuencias diferenciadas.
  • Ictus Hemorrágico. La mortalidad en estos casos es más elevada, sin embargo, a medio y largo plazo, las secuelas son menos graves.

En cuanto a la incidencia, la enfermedad cerebrovascular es una de las enfermedades neurológicas más comunes. La incidencia general en España no se conoce con precisión, estimándose en 150-250 casos por 100.000 habitantes/año. Las tasas se multiplican por 10 en la población mayor de 75 años, siendo la incidencia acumulada hasta los 65 años del 3%, y aumentando hasta el 24% en los mayores de 85 años.

¿Por qué un estilo de vida o trabajo estresante aumenta la probabilidad de sufrir un Infarto Cerebral?

Se debe a los factores y cambios orgánicos que genera el estrés, como:

  • Activación frecuente del sistema nervioso simpático (inerva los músculos lisos, el músculo cardíaco y las glándulas de todo el organismo.)
  • Activación del hipotálamo (Regula la liberación de hormonas, mantiene la temperatura corporal, y organiza conductas, como la alimentación, ingesta de líquidos, apareamiento y agresión.)
  • Activación de la glándula pituitaria y adrenal.
  • Aumento de la presión sanguínea (hipertensión).
  • Trastorno metabólicos.
  • Un sueño interrumpido o fragmentado por las noches.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir la aparición del ACV?

En resumen, el riesgo de padecer Ictus no sólo se debe a una vida o a un trabajo estresante, sino a la falta de tiempo para cuidar tu salud. Por tanto, podemos diseñar estrategias con el fin de evitar factores de riesgo. Así, podemos, en el trabajo:

  • Establecer una lista de prioridades.
  • Gestionar el tiempo
  • Planificar tareas poco estructuradas.
  • Organizar las fechas tope y controlar la demanda de tareas.

A nivel personal:

  • Hacer pequeños cambios en nuestra rutina.
  • Evitar los excesos.
  • Comer de un modo sano.
  • Practicar ejercicio.
  • Descansar las horas necesarias
  • Realizar actividades de ocio.

Recordad “Solo podemos disfrutar de un tercio de nuestra vida, ya que el resto del tiempo lo dedicamos a otras cosas, por lo que debemos dedicar 8 horas al trabajo, 8 horas a la persona y 8 horas a dormir, y así, obtendremos la formula de la felicidad.” Josef Ajram.
acv

” Neuropsicología y Demencia” en “La Vanguardia”

Buenas tardes a todos! Hoy tenemos una buena noticia, el blog Neuropsicología y Demencia ha sido incluido en la sección “Tengo un blog” del periódico La Vanguardia.

Gracias por la oportunidad de hacer más cercano nuestro blog.

Aquí os dejo el enlace

http://www.lavanguardia.com/participacion/tengo-un-blog/20140912/54414931680/neuropsicologia-y-demencia.html

ENTRE EL ESTRÉS Y LA DEMENCIA

ENTRE EL ESTRÉS Y LA DEMENCIA.

 

En los últimos años, se ha observado un incremento en la incidencia de las demencias (sobre todo tipo Alzheimer), así como un mayor número de personas acusadas de estrés psicosocial.

Aunque suene increíble tanto demencia como estrés tienen síntomas comunes a los que hay que prestarles especial atención a la hora de hacer un diagnóstico fiable. Estos síntomas son:

  • Olvidos frecuentes y alteraciones en la memoria. De forma general, las pérdidas de memoria que se producen a causa del estrés, se debe al procesamiento automático de la información debido a lo rápido y ansioso del estímulo.
  • Irritabilidad con la familia
  • Depresión.
  • Incapacidad de tomar decisiones.
  • Destructuración familiar y social.
  • Dificultad para orientarse.
  • Trastornos del sueño.

¿Podría determinarse que existe una relación entre ambas dolencias?

Varios estudios arrojan una respuesta afirmativa a dicha pregunta. Por todos es sabido que sufrir una experiencia traumática (como haberse divorciado, haber perdido a un ser querido, tener algún familiar con enfermedades mentales, sufrir problemas en el trabajo, o necesitar ayuda social del estado, etc.) aumenta el riesgo de padecer secuelas incluso años después del suceso. De la misma manera, se ha demostrado que padecer quebraderos de cabeza cotidianos y ajustarse al nivel de exigencia de la actualidad pueden producir también estrés y por lo consiguiente un incremento en la probabilidad a sufrir demencia.

¿Por qué existe esta relación entre ambas patologías?

Esto se debe a que  el estrés causa e reacciones fisiológicas en el sistema nervioso central, el sistema endocrino, el sistema inmune y el sistema cardiovascular que, de forma conjunta, afectarían al funcionamiento del cerebro y, en consecuencia, aumentarían las posibilidades de desarrollar demencia.

¿Cómo actuar?

Es importantísimo adquirir lo más rápido posible hábitos de vida saludables (disminuir la tensión arterial, la hipercolesterolemia, los hábitos tóxicos, etc), disminuir las emociones negativas, adquirir buenos hábitos nutricionales, entrenamiento cognitivo.

En el caso de padecer estrés hay que focalizar el problema que lo causa, intentar crearse un habito de comida, apuntarse a actividades que nos sean placenteras, que nos hagan superar el problema, realizar deporte, entrenar la respiración

 

ENTRE EL ESTRÉS Y LA DEMENCIA.

 

En los últimos años, se ha observado un incremento en la incidencia de las demencias (sobre todo tipo Alzheimer), así como un mayor número de personas acusadas de estrés psicosocial.

Aunque suene increíble tanto demencia como estrés tienen síntomas comunes a los que hay que prestarles especial atención a la hora de hacer un diagnóstico fiable. Estos síntomas son:

  • Olvidos frecuentes y alteraciones en la memoria. De forma general, las pérdidas de memoria que se producen a causa del estrés, se debe al procesamiento automático de la información debido a lo rápido y ansioso del estímulo.
  • Irritabilidad con la familia
  • Depresión.
  • Incapacidad de tomar decisiones.
  • Destructuración familiar y social.
  • Dificultad para orientarse.
  • Trastornos del sueño.

¿Podría determinarse que existe una relación entre ambas dolencias?

Varios estudios arrojan una respuesta afirmativa a dicha pregunta. Por todos es sabido que sufrir una experiencia traumática (como haberse divorciado, haber perdido a un ser querido, tener algún familiar con enfermedades mentales, sufrir problemas en el trabajo, o necesitar ayuda social del estado, etc.) aumenta el riesgo de padecer secuelas incluso años después del suceso. De la misma manera, se ha demostrado que padecer quebraderos de cabeza cotidianos y ajustarse al nivel de exigencia de la actualidad pueden producir también estrés y por lo consiguiente un incremento en la probabilidad a sufrir demencia.

¿Por qué existe esta relación entre ambas patologías?

Esto se debe a que  el estrés causa e reacciones fisiológicas en el sistema nervioso central, el sistema endocrino, el sistema inmune y el sistema cardiovascular que, de forma conjunta, afectarían al funcionamiento del cerebro y, en consecuencia, aumentarían las posibilidades de desarrollar demencia.

¿Cómo actuar?

Es importantísimo adquirir lo más rápido posible hábitos de vida saludables (disminuir la tensión arterial, la hipercolesterolemia, los hábitos tóxicos, etc), disminuir las emociones negativas, adquirir buenos hábitos nutricionales, entrenamiento cognitivo.

En el caso de padecer estrés hay que focalizar el problema que lo causa, intentar crearse un habito de comida, apuntarse a actividades que nos sean placenteras, que nos hagan superar el problema, realizar deporte, entrenar la respiración

 

 estres y demencia

 

CONSEJOS PARA CUIDADORES DE PERSONAS CON EA

 

En la entrada anterior hablamos de las emociones que la Enfermedad de Alzheimer (EA) despierta. Que despierta en cada una de las personas que tienen relación directa con ella.

FAMILIARES:

Empecemos por los familiares. Estos son los primeros en apreciar los síntomas, en recibir el diagnóstico y en hacerse cargo de la situación. A menudo, sienten una mezcla positiva y negativa de sentimientos. Sentimientos de satisfacción y frustración. Por ello, necesitan la ayuda profesional, para aprender a “cuidar al cuidador” y al enfermo.

–          Los cuidadores habituales deben tener tiempo para ellos mismos. Necesitan realizar tareas que les relajen y ayuden a desconectar de la enfermedad de su familiar. Por ello, hay que aprender a delegar.

–          No deben sentirse culpables, ya que si ellos no están bien, no podrán cuidar bien a su familiar.

–          Aprender a pedir ayuda cuando aparezca síntomas, como insomnio, aislamiento social, cambios de humor.

–          No debe discutir con el paciente, agravaría la situación y no sería útil, ya que en ocasiones no es consciente de la magnitud de la situación.

–          No enfadarse porque pregunta de forma repetida lo mismo o porque tiene conductas irascibles o depresivas.

–          Una buena idea sería inscribirse en Escuelas de Familia específicas para la EA.

PERSONA CON EA:

A continuación se exponen algunas pautas que pueden ser útiles para cuidar a las personas con Alzheimer.

–          Deben establecerse rutinas. Para minimizar la desorientación e incertidumbre del paciente.

–          Debe darse independencia, en la medida de lo posible, para las AVD (Actividades de la Vida Diaria), como ducharse, lavarse los dientes, beber agua, comer, ir al baño, etc. Proporcionándole la ayuda y tiempos necesarios.

–          La alimentación también puede sufrir cambio en las personas con EA, por ello, en las primeras fases de la enfermedad, nuestro familiar debe ser partícipe de la compra, de la elaboración de la comida. Es aconsejable ponerse enfrente de él para que imite nuestros gestos y crear un ambiente tranquilo.

–          En etapas avanzadas, quizás sea aconsejable, señalizar con dibujos o palabras cada estancia de la casa para favorecer el reconocimiento.

–          Puede ser buena idea sustituir la cocina de gas por la eléctrica. Utilizar vasos y platos irrompibles. Colocar los utensilios en sitios accesibles para ellos, señalando en cada armario el contenido de estos.

–          Guardar los medicamentos bajo llave. Colocar los productos de limpieza en un lugar seguro.

–          En el dormitorio, retirar todos los objetos que puedan estorbar como cables, alfombras.

–          Deberán retirar los espejos de la casa, para evitar confusiones.

–          Colocar protección en ventanas y cerrojos en la puerta. Para evitar huidas indeseables.

–          En fases medias, el familiar se desorientará y no encontrará la ropa adecuada para la temporada del año. Por eso, se recomienda separar la ropa por temporadas. De la misma manera, olvidarán los pasos para vestirse, deben ayudarles a colocar la ropa en el orden que deben ponérsela.

En conclusión, normalice la situación lo máximo posible estableciendo rutinas y manteniendo al máximo posible la autonomía del paciente. De igual manera, realice actividades placenteras en común con la persona afectada de EA. Acepte sus limitaciones, delegue y pida ayuda profesional cuando sea necesario.

Pero sobre todo proporciónele tranquilidad y mucho cariño.

Para más información o consultas específicas:

E-mail: evarodrigueztorrecillas@gmail.com

CONSEJOS ALZHEIMER